lunes, 1 de octubre de 2012

Jonathan Wilson - Gentle Spirit (2011)


En una de las últimas discusiones que tuve con mi amigo "el deforme" hablábamos de Animal Collective que por aquel entonces no me llamaban demasiado la atención. Creo que la frase con la que la discusión perdió el norte definitivamente decía algo así como "Bonnie "Prince" está muy bien, pero tampoco tiene tanto valor lo que hace porque no es nada nuevo".

Supongo que lo mismo se puede decir del señor Wilson. En Gentle Spirit no hay ni rastro de esa tan perseguida originalidad, y sin embargo, creo que pocas personas que yo conozca podrían resistirse a un disco tan redondo y elegante como este. Cualquiera de ellos mentará sin rebuscar mucho en su bagaje musical a Pink Floyd, America, Neil Young o cualquiera de los soniquetes añejos que resuenan en nuestras cabezas y que nos producen ese extraño placer de hacernos sentir como en casa.

No en vano Jonathan es dueño de uno de los estudios analógicos más emblemáticos de todo E.E.U.U. y por mucho que las nuevas generaciones de productores se encuentren cada vez más aburridos con la batalla eterna entre analógico y digital, yo sigo pensando que estos sonidos tan cálidos nos devuelven a otras épocas en las que por lo general tendemos a creer que la música se hacía con más cariño.


Sea cierto o no, y dejando de lado la tecnología musical de cada época, no es tan común encontrar a personas capaces de encajar todas las piezas del rompecabezas musical (composición, interpretación, producción, etc.) con tan buen tino. Y es una suerte, porque cuando alguien es capaz de pulsar tantas veces seguidas sobre la tecla adecuada el cosquilleo musical es inevitable. Y lo bonito es que todo sucede en milésimas de segundo y sin tener que racionalizar ni justificar nada.

La originalidad es importante, para mí es incluso muy importante. Lo malo es que si no tenemos cuidado podemos acabar en una espiral cada vez más acelerada de "usar y tirar". Siempre en busca y captura de lo más novedoso, llamativo y visionario, algo que cambie para siempre las reglas del juego. Alguien que este luchando por sacar adelante una idea disparatada, el incomprendido de turno...

Y sin embargo aquí tenemos a Jonathan Wilson publicando una música que se lleva haciendo "toda la vida" y con una pirámide en la portada que parece decir "los egipcios sí que sabían de cosas capaces de soportar el paso del tiempo".

martes, 18 de septiembre de 2012

Brainiac - Electro-Shock for President (1997)


Me acuerdo de cuando un lanzamiento de The Mars Volta se hacía esperar más que la mañana de Reyes. Durante 3 o 4 años tuve uno de esos enamoramientos en los que crees que nadie va a dar en el clavo como ellos.

Y es que, no solo me pilló completamente por sorpresa De-Loused in the Comatorium, sino que ver el show que tenían montado en directo los “Pelochos” (así los llamaba un amigo mío) me pareció de lo más inspirador que había visto en mi vida.

Con el tiempo perdieron esa cadencia “jazzy” y experimentaron un poco con los ruidos. Recuerdo escuchar “Frances The Mute” y pensar que se habían vuelto locos para mal. Que la mayor parte del disco era relleno, un ruido alarmante, insoportable y antinatural. Pero ya sabéis que dicen que el amor es ciego y con el tiempo se perdona todo.

¿Quién me iba a decir que lo que yo quería en realidad es que exploraran más ese camino gratuitamente ruidista? Para bien y para mal Omar aprendió a tocar la guitarra sin notas disonantes, se deshizo de algunos efectos, contrató a baterías cada vez más musculados y en general fueron dejando atrás la experimentación en favor del rock progresivo más convencional.

Todavía hoy sonrío cuando les escucho, pero ya no es lo mismo. Por suerte Omar sigue publicando discos radicalmente marcianos a un ritmo difícil de seguir, pero también falta algo. La espontaneidad mola, pero dada la cantidad de música que se publica en el mundo mes a mes, uno agradece los proyectos que se lo piensan bien antes de publicar por publicar.

Al fin y al cabo, si puedes decir todo lo que tienes que decir en un disco de menos de 15 minutos ¿para qué necesitas más?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Television - Marquee Moon (1977)





¿Y si Lady Gaga pasa a la historia? Al fin y al cabo hay precedentes. Abba se sigue escuchando con ilusión y muchas personas que conozco todavía piensan que Julio Iglesias es el artista más grande de todos los tiempos. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo él solito ha vendido casi tres veces más millones de discos que Smashing Pumpkins, Radiohead y Arcade Fire juntos.

Eh, que soy el primero que opina que eso no es medida de nada, pero a veces me pregunto (como todo el mundo, supongo) qué quedará de “lo nuestro” para la posteridad. Porque ojo, que yo soy de los que piensa que en los últimos 10 años se han grabado un buen número de discos históricos pero es casi seguro que la mayoría no llegarán a pasado mañana.

Y puede que en general podamos descalificar sin pestañear los años 80 por ser una auténtica horterada, o que incluso los 90 suenen extremadamente macarras y prepotentes desde la distancia, pero lo cierto es que los medios destacan de cada época la música más horriblemente artificial en una batalla eterna de acción-reacción. Ahora se lleva esto y mañana, todo lo contrario.

Lo bueno es que siempre se pueden rastrear sub-corrientes más o menos estables que nos dan infinitas alegrías, pero sumergirte en las profundidades de los olvidados mediáticos puede marear a cualquiera. Sobre todo porque hay tanto donde rascar que uno pierde un poco la orientación

Por suerte hay cosas que caen por su propio peso, y supongo que si dentro de 30 años alguien tropieza sin querer con... digamos el tercer disco de Portishead, la sorpresa debería ser inolvidable. Esa sensación de ¿por qué nadie me habló de esto? bueno, pues... ¡hablemos!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Jay Reatard - Blood Visions (2005)


Se dice, se comenta que pierdo el culo por todo músico que muera antes de tiempo pero no son más que habladurías. A principio de verano la buena de Amy entro por la puerta de atrás en este supuestamente selecto club, y aunque seguramente hará migas con Cobain allá donde esté, su música nunca me interesó demasiado y no creo que cambie de opinión pronto.

De todas formas, intuyo que a hasta cierto punto, a todos nos pica un poco el tandem musica+muerte inesperada. ¡Y ya son unos cuantos! Los de toda la vida: Jim Morrison, Janis Joplin, Kurt Cobain, Jeff Buckley, Jimi Hendrix y las nuevas incorporaciones Vic Chesnutt, Mark Linkous y compañía (¿no sé murió uno de TV on the Radio?). En realidad la lista puede continuar todo lo que a uno le apetezca, al fin y al cabo la gente muere y un porcentaje de ellos, por simple estadística son músicos.

Y así llegamos hasta Jay Reatard. Un tipo al que me perdí por pura ignorancia en el Primavera Sound 2007 y que canceló dos años más tarde en 2009. Supongo que no estaba destinado a verle tocar en directo. Así empiezan los mitos. Luego ves videos de sus actuaciones y se te escapa un "¡macagonlaputa!"

Para bien y para mal el sindrome Van Gogh implica que después de su muerte la repercusión de su figura se multiplique exponencialmente. Ahora parece que se van a reeditar algunos de sus primeros trabajos, dentro de nada podremos ver el documental y en general se motará el circo habitual de "yo-le-conocía-desde-la-primera-maqueta".

¿Y es para tanto? Pues a pesar del nombre, de la sangre y del ruido, creo que esta vez sí. Por suerte y/o por desgracia, creo que de todas formas por mucho marketing y bombardeo colectivo que se haga, el amigo Reatard pasará mayormente inadvertido. Para empezar porque la aspereza de su sonido es una barrera de entrada bastante empinada, y para seguir, porque en este momento parece que los audiófilos no están por la labor de tragarse al millonésimo punki anárquico.

Yo solo os digo amigos que aunque su música no es para todo el mundo, creo que dedicándole un poco de atención salta a la vista que Jay era un hombre con talento y buen gusto especialmente visible en eso que llamamos "temazo". Lo que pasa que todos tenemos nuestros mecanismos de defensa, y el Sr. Reatard es del tipo de gente que se cubre de sangre para para apartar a listillos y fanáticos de palo con poco tiempo que perder.

jueves, 21 de julio de 2011

Brian Eno - Here Come The Warm Jets (1974)

En mi casa sonaba Bowie de vez en cuando, aunque mi padre decía que era un matao; claro que decía cosas aún peores de Dylan, Hendix, Neil Young y los Rolling Stones.

Basicamente todo lo que no fueran los Beatles estaba condenado a una crítica ridiculamente feroz. Crecí creyendo que los Beach Boys solo habían grabado Good Vibrations y Barbara Ann, que Phil Collins era un genio, que los primeros discos de Pink Floyd eran para drogatas y que Supertramp pasarían a la historia como la mejor banda del planeta.

Lo bueno es que al crecer he tenido oportunidad de crearme mis propios mitos, y espero que mis hijos algun día descubran que todo lo que decía su padre no era más que una mamarrachada.

Al fin y al cabo todos tenemos que formarnos nuestro propio criterio, descubrir joyas enterradas y darnos cuenta de que en el fondo Bradford Cox no es más que un Brian Eno moderno... o como siempre dice mi padre "esto que escuchas ya existía en mi época, pero mejor".

lunes, 13 de junio de 2011

Hood - Outside Closer (2005)

Bueno, como seguramente muchos sabéis, ya está todo inventado. Lo más que nos puede sorprender de aquí al fin de los días es algo que sustituya la escobilla del váter o una nueva forma de enfriar las cervezas más velozmente (que ya es hora), pero todo lo demás sigue más o menos igual.

Animal Collective no son más que unos Beach Boys tecnológicos y el disco nuevo de Bon Iver parace un remake de los comienzos de Peter Gabriel en solitario. Todavía no ha aparecido una bebida que sustituya a la Cocacola, ni un nuevo Jimi Hendrix o siquiera unos nuevos Camela. Los niños siguen estudiando gimnasia y matemáticas en el colegio. Y los semáforos siguen usando el color rojo y verde de toda la vida. ¡Pues menudo retraso de mundo moderno!

Y nosotros pensando que se podían cambiar las cosas. Que solo hacía falta reunirnos todos 28 días juntos para darnos cuenta de que no estábamos solos. Porque claro, yo hasta hace un mes creía que el mundo era un lugar feliz. No tenía ni puta idea de que la gente estaba hasta los cojones, pensaba que yo era el único idiota que se quejaba del gobierno y los bancos... y ahora resulta que además somos la generación más importante de los últimos 2000 años porque tenemos Internet...

Porque estaréis conmigo en que Internet ha revolucionado la forma de ser de las personas ¿no? ¡Claro que sí! Ya no nos preocupa la vida de los famosos ¡ahora tenemos facebook! Os acordáis de "videos de primera" y "qué apostamos" ¿en qué coño estábamos pensando? Ahora a la gente le interesan cosas mucho más puras, no hay más que ver los greatest hits de Youtube para darse cuenta.

Bueno, pues todos de acuerdo, todo sigue igual pero Internet nos ha cambiado para siempre. ¡Y para mejor! Bueno, todavía nos falta deshacernos del fútbol y acabar con el hambre en el mundo gracias al dinero de los futbolistas, aunque creo que es más factible deshacerse de los políticos, al fin y al cabo, si no fuera por los futbolistas no sabríamos lo que es vivir a lo grande.

viernes, 1 de abril de 2011

No Age - Weirdo Rippers (2007)


El ruido es esa especie de descontrol que tenemos algunos últimamente en nuestras vidas. Un zumbido constante de información que sobrevuela nuestras cabezas. Demasiada información como para procesarla en una vida entera.

112 nuevos tweets sobre el Primavera Sound en los últimos 20 minutos. Las RSSs echando fuego. Te ha llegado un e-mail, pero estas hablando con alguien en el whats app. Mientras tanto, alguien en alguna parte lanza un nuevo sintetizador que revolucionará la música moderna y las etiquetas que le has puesto a los géneros de tu iPod no te ayudan a encontrar algo nuevo que te apetezca escuchar.

Todos los días alguien te descubre una banda o un libro que redefine el significado de "laguna" pero que al final resulta estar lleno de clichés y de trozos de otras cosas que ya conoces. O que vas a conocer pasado mañana. Y te quedan tres capítulos de The Office para acabar la temporada pero esta noche hay un concierto en Miby Dock que seguro que está bien.

Tus heroes caducan, pero no importa porque cada año tienes un nuevo ídolo que ya murió (sin que tú supieras que existía) y otro que acaba de cumplir 22 años.

Y al final resulta que la única tranquilidad que hay en el mundo la encuentras en un torbellino de frecuencias que solo debería gustar a los enfermos mentales. Pero ahí estás, desgastando tus tímpanos. Y curiosamente en el ruido te oyes pensar con una claridad que da un poco de miedo.

En el fondo sabes que dentro de no muchos años no podrás oír ni un taladro hidráulico agujereando tu cabeza, pero da igual porque durante una hora y cuarto seguida lo único importante de todo el puto universo es ese sitio, ese sonido y los que están contigo. Como cuando haces el amor.

viernes, 18 de febrero de 2011

El Primer Hombre (2010)

Hoy es mi cumpleaños. 29 añazos. Un día lleno de festejos y regalos. Estoy contento, parece que este año sí que lo voy a celebrar por todo lo alto. Así que en un ataque de euforia (del que seguramente me arrepentiré) os propongo un trato: yo os regalo el primer EP de mi banda y vosotros me regalais 20 minutos y 31 segundos de vuestro tiempo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Highlife - Best Bless (2010)

Resulta que hoy en día vas a un festival y tu grupo favorito, ese del que tienes camisetas y del que te sabes todos los temas acaba resultando un fiasco total, sobre todo si lo comparas con ese otro del que nunca habías oido hablar y que lo está partiendo en el escenario de enfrente.

Por un momento te planteas que el rock se está democratizando. Que ya no hay faraones iluminados ante los que todos debemos arrodillarnos sino personas normales que tambien eructan y se ponen pedo... bueno, como siempre, pero ya me entendeis...

En Santander, cuando yo era adolescente, la oferta musical dejaba mucho que desear (por no decir algo peor) hasta que de pronto algún señor muy simpático decidió montar el Tanned Tin. Fue un impacto tremendo para un chaval como yo que todavía no había salido del grunge, plantarse delante de bandas que le daban un nuevo significado a la palabra "alternativo".

Comenzó el rito. Mirabas el cartel y un poco al azar señalabas un nombre con el dedo y probabas suerte en busca de la alegría del día... ¡y eso es precisamente lo que me ha pasado hoy!

viernes, 21 de enero de 2011

Seefeel - Quique (1993)

Me imagino que el arte es siempre escape. Aunque muchos lo conviertan en su método para poder follar con rubias melonas y conducir Ferraris, supongo que eso es lo que ellos entienden por escapar. Porque al fin y al cabo quien quiere vivir una mierda de vida. Levantarse por la mañana y perder cada minuto de tu tiempo en un trabajo sin futuro que no te aporta nada para llegar por la noche a cenar cualquier cosa y atontarte con un programa de televisión que lo mismo podías haberlo visto que no.

Así que de pronto la música, o la literatura, la pintura o el cine te dejan ver el brillo y la grandeza de lo que está existe a tu alrededor. De pronto todo tiene sentido, ¡el ser humano es capaz de cosas acojonantes! ¡Bravo! Que alegría...

Y luego llega el bajón, la realidad, el día a día. Y resulta que en cuanto puedes te bebes 100 cervezas o te fumas un porro porque no te gusta cómo te hace sentir la realidad, y ves cómo viven los perros y los pájaros y piensas que quizá ellos sean más listos que tú, y que los árboles no son más que seres humanos evolucionados que han descubierto el placer de disfrutar de la vida desde la simple contemplación, y te preguntas cómo es posible que en 2011 con todos los avances y las grandes cosas que ha conseguido el ser humano sigamos todos tan rodeados de mierda.

Espero que por ahí en alguna parte haya seres super-inteligentes que son capaces de ver a través del tiempo y el espacio que estén mucho más jodidos que nosotros... y espero que nos colonicen pronto y nos alimenten como a perros y nos saquen al campo a correr, jugar y mear mientras ellos intentan poner el mundo en orden y nos quitan de tanta falsa-responsabilidad inútil.

lunes, 17 de enero de 2011

Deerhunter - Halcyon Digest (2010)

Por suerte estas Navidades no han sido las peores de la historia (como suelen ser). Mi ración de reencuentros navideños ha sido más interesante que de costumbre. Y lo que más mola de los reencuentros es acordarte de cómo eras y lo que has cambiado.

Lo malo es que la gente te recuerda como le da la gana. Reconozco que es divertido darte cuenta de que un día fuiste alguien completamente distinto, y a ratos te reconoces un poco pero de vez en cuando piensas que se están equivocando de persona...

Por ejemplo, recordar cuando Billy Corgan era el amo... (¡puaj!) y recordar el día en que me compré un Big Muff porque quería que mi guitarra sonara a ese ruido blanco que venía de serie en la mitad de los discos de los 90.

Luego maduré y me di cuenta que hace falta algo más que un pedal de distorsión para sonar como los Smashing Pumpinks... madure, lo prometo... un montón.

Ahora que soy un tipo maduro y adulto me parece que Billy Corgan es un gilipoyas del quince. Ahora mola mucho más Bradford Cox que en lugar de utilizar un Big Muff utiliza un Pitchfactor que es un pedal mucho más digno del siglo XXI y de una persona evolucionada y elegante.

Es más, soy tan elegante y adulto que me he comprado (y me han regalado) los discos de Deerhunter y Atlas Sound en vinilo porque suenan mucho más auténticos. Porque Bradford a diferencia de Corgan, nunca perderá la magia...

Puede que en el futuro Bradford se pelee con toda su banda y los sustituya por robots motorizados conservando el nombre Deerhunter, y seguramente empezará a reclamar los discos de las Grecas como su verdadera influencia y se reirá de las bandas que graban en un 8 pistas, pero siempre será el amo... siempre, siempre, siempre.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Deerhunter - Cryptograms (2007)

Si lo piensas, hoy en día cuesta remontarse a una época en la que Deerhunter no estuvieran ahí. Parece que sus discos hayan sonado toda la vida junto con los de Sonic Youth, o My Bloody Valentine, y sin embargo solo llevan 4 añitos entre nosotros. Al menos 4 años desde que sacaron Cryptograms y todo el mundo giró la cabeza para prestarles atención.

Y pensar que este fue uno de esos discos que estuvo a punto de "no suceder"... le da a uno hasta escalofríos. ¿Qué sería del mundo hoy si los Deerhunter se hubieran separado antes de su segundo disco? Y, no quiero ser macabro, pero ¿qué será del mundo el día que todas las enfermedades de Bradford Cox se pongan de acuerdo? ¿Será el próximo Kurt Cobain?... sinceramente, espero que no.

Todos los que estamos al día de sus lanzamientos tenemos ganas de más: más Deerhunter, más Atlas Sound, más temazos, más ruido; queremos más de esa sensación de suspensión febril alucinójena que por momentos parece que va a abrir una puerta en nuestra cabeza hacia un lugar extraño y maravilloso.

Por suerte, dentro de nada volverán a España para hacernos vivir un par de horas de puro placer sónico. Creo que hacía mucho que no esperaba un concierto con tantas ganas.

¡Allí nos veremos!

jueves, 12 de agosto de 2010

Can - Tago Mago (1971)


Cuando iba a la universidad algunos de mis amigos escuchaban Can y yo pensaba “¿en serio?” No me entraba en la cabeza que algo así pudiera considerarse música. Al fin y al cabo para mí lo único que importaba era que un grupo tuviera buenas canciones.


Un estribillo épico y un sonidazo de guitarras era como el ABC en el que se desarrollaban mis gustos. Incluso los Sonic Youth con toda su experimentación y ruidaco entraban dentro de mi esquema (que ahora me resulta bastante primitivo)... pero Can me sacaba de mis casillas y siempre lo consideré un grupo de pose.


Ahora estoy en época de transición reordenado prioridades y re-descubriendo discos que había dado por imposibles. Ahora intento escuchar la música como quien mira un cuadro. Descifrarlo, disfrutar de su textura y de las decisiones que han de tomar las personas para llegar hasta ahí. Porque al fin y al cabo si un disco suena a culo es porque quien lo ha publicado quiere que así sea, y probablemente es una decisión mucho más consciente de lo que había creído hasta ahora.


Por supuesto no estoy intentando decir que Can suene a culo. Aunque lo bonito es que eso lo tiene que decidir cada uno...


En alguna de las últimas entrevistas que he leído de los Animal Collective, uno de ellos dice que lo que más les jode es que la gente piense que no se toman en serio lo que hacen o que los ruidos y sonidos que pueblan sus caleidoscopios musicales son una cuestión de azar. Ellos se curran sus canciones tanto o más que los Ramones cuando con dos acordes te soltaban un temazo de minuto y medio que no podías parar de cantar.


Lo más duro de introducir este tipo de música en tu vida es aceptar tanta libertad. Si en el arte como en la música no hay reglas y cada uno escoge las que le gustan supongo somos individuos completamente independientes de los demás... que no hay necesariamente nexos animales que nos unen, y eso, por primera vez en mi vida suena más a terror que a esperanza.

miércoles, 16 de junio de 2010

Sugarcube - Yo La Tengo



La crisis, la incompetencia, el borreguismo futbolero, las discusiones estúpidas, la falta de horas de sueño, el exceso de horas extra no remuneradas, hacer la compra, limpiar la casa, horarios incompatibles, pagar el piso, mudarte de casa, comer cosas que no te gustan, sentirse gordo, sentirse viejo, pensar "qué coño estoy haciendo con mi vida", tener a la familia lejos y olvidada (aunque a veces sea mejor así), descubrir que realmente hay personas en el mundo que dan puto asco, tener un pitido constante en los oidos, llegar a casa sin ganas de hacer las cosas que te gustan, los vecinos, el bricolaje los sábados por la mañana, los precios altos, los sueldos bajos, los despidos injustificados, los ascensos injustificados, la canción del verano, las conversaciones sobre el cambio climático y el reciclaje, las televisiones en 3D, el éxito del cine basura, las vacaciones multitudinarias, el garrafón, los adictos a facebook, los cotillas, los exhibicionistas, las poses, los piropos gratuitos, la gente que se cree famosa, los famosos que se creen gente, los hiper-mega-super millonarios, los coches tuneados, las personas "tuneadas", los músculos, los paraguas, el sol abrasador, ...

Hay demasiadas cosas que me ponen de mala hostia... por suerte algunas canciones son poderosas. Ya estoy de buen humor :)

martes, 18 de mayo de 2010

Fugazi - Shut The Door


El otro día leí en una revista "snob" de esas que leo a veces que, si bien cada cual puede tener sus razones para hacer música, no todas las razones son igual de válidas. Y claro, mientras me preguntaba qué razones son válidas y cuales no, la cabeza se me llenó de expresiones de esas que dan un poco de repelús como "tal disco es muy comercial" o "tal banda es super auténtica".

Y lo peor de todo no es que se me pasaran por la cabeza en ese momento, si no que a veces parece que no queda más remedio que decirlas en voz alta. La putada es que después te quedas hecho polvo porque no aclaran nada... especialmente cuando a continuación te preguntan "pero, ¿por qué?".

¡Ay, amigo! Algunas cosas no se pueden explicar, o las sientes o no las sientes.

viernes, 14 de mayo de 2010

All Tomorrow's Parties

En el futuro volveremos al pasado más naturalista. No habrá cabezas de cartel, simplemente música. Los festivales no estarán centrados en los artistas, si no en las sensaciones que provoca la música en cada uno de nosotros.

Basta ya de adorar a esos adorables genios. Ahora somos egoistas, sólo queremos pasarlo bien. Esto ya no es Woodstock, no revindicamos nada salvo nuestro derecho a ser felices durante un ratito.

Y puede que el dinero no de la felicidad, pero la música sí, y ¡de qué manera!

¡CUIDADO!

Este documental puede provocar euforia, envidia, ganas de emborracharse y adiccion a algunos de los grupos que aparecen.

Podeis disfrutarlo gracias a uno de mis blogs favoritos.

SEX AND THE BICI

sábado, 1 de mayo de 2010

Lighting Bolt - Dracula Mountain



La auto-destrucción. El sacrificio físico extremo e innecesario. Freud lo llamaba pulsión de muerte. Lo hacemos cada día al encendernos un cigarrillo aun sabiendo que no es bueno para nuestros pulmones. Cuando nos bebemos 5 copas más de las que debiéramos. Cuando nos entregamos a un concierto de ruido absoluto aun a riesgo de perder los oídos. Excitamos a nuestro organismo a través del sonido.

Puede que cuando seamos mayores engañemos a nuestros hijos diciendo que no sabíamos que el ruido era tan malo igual que me engaña mi madre diciendo que en su época no se sabía que fumar era malo para la salud.

Será la mentira perfecta que nos de derecho a gozar de emociones fuertes. A escuchar sonidos inhumanos mientras nos dejen nuestros pobres tímpanos.

Mi novia dice que no entiende que me pase el día quejándome de los vecinos si luego escucho esta música.

Y lo peor es que tiene razón, pero no sé cómo explicarle que simplemente me gusta... ah sí... la pulsión de muerte! Gracias Freud por dar razón a tanta estupidez.

miércoles, 28 de abril de 2010

Nº 00 - Ben Frost - Theory Of the Machines


Como cada año, en el transcurso interminable de mi lista descubro flecos mal cortados. A veces basta con re-ordenar el flow antes de publicarlo, otras con hacer un simple comentario, a veces me doy cuenta de cosas pero me quedo calladito y no se entera nadie.


Casi siempre acabo haciendo mención de honor a algún disco que entra a destiempo en lo mejor del año. ¡Y este es el nº 00!


No estoy diciendo que Ben Frost haya grabado el mejor disco del año. De hecho la mayoría de vosotros no podréis soportar ni 5 minutos de esta música del infierno, pero yo me siento soberana y profundamente cautivado por el paso adelante que ha dado este... llamémosle Indiana Jones del sonido (por no encontrar algo más cutre).


Mayormente, la sensación inicial es de que a este tío se le ha ido la olla completamente, pero hay algo de hermoso en este ruido que va más allá de los chalados que hacen música experimental para 30 personas en el desván de sus casas (conste que esta vez no me estoy metiendo con los Fuck Buttons).


Ben Frost podría ser el primero que ha sabido llevar el ruido insufrible a su lado más pop ¡y lo digo en serio! Escuchar By The Throat es una experiencia disfrutable a un nivel masivo. Vale que si te lo pones por la noche igual te cagas de miedo, pero los que nos flipábamos con las barrabasadas de Mogwai, Nine Inch Nails y My Bloody Valentine tenemos el siguiente capítulo de placer sonoro en nuestras manos.


Una auténtica obra orgánica y trascendental que va más allá de los límites de la música para entrar en caminos antes sólo transitados por la pintura y la escultura.


¿Exagero? Puede que simplemente me esté quedando sordo y ya no sé ni lo que oigo, pero el que sea capaz de escuchar By The Throat con unos cascos y decirme que no es una experiencia única es que... bueno supongo que si no sientes nada escuchando a Frost o eres una persona insensible o una de esas que ya está de vuelta de todo.

martes, 20 de abril de 2010

Nº 01 - Atlas Sound - Logos


Probablemente esto es culpa mía. Arrastraros durante 5 meses (¡casi medio año!) para al final descubriros que lo que me pasa es que necesito un héroe. Pero es así de sencillo y lo repito ¡Necesito un héroe!

Quizá todos nosotros lo necesitemos. Alguien como bajado de los cielos capaz de guiarnos por nuevos caminos. Alguien obsesionado con la música de ayer y enamorado de la música de mañana. Alguien con aptitudes para escribir la canción que queremos cantar y al segundo siguiente encerrarnos en una espiral de ruido y confusión. Alguien que piense que no todo esta inventado.

¿Quien fue el último gran heroe? ¿Ian Curtis, Kurt Cobain, Jeff Buckley, Tom Yorke, Stephin Merritt, Kevin Shields, Jeff Mangum?

Sea como sea, el que no está muerto está de capa caída y llegados a este punto resulta evidente que la genialidad no dura siempre. Por eso es tan importante vivir las cosas en el momento justo, y para Bradford Cox ese momento es ahora.

No solo ha puesto a Deerhunter a la altura de los más grandes (y cuando digo grandes quiero decir GRANDES), si no que cuando se aburre le da tres vueltas y media a todo el mundo con Atlas Sound (si con su anterior disco ya apuntaba directamente a donde más duele, en este caso el impacto es inevitable).

Y es que el señor Cox se mueve por donde quiere y todo lo hace bien. No importa que la referencia sea la primera época de Phil Spector que el último disco de Animal Collective, él solito (colaboraciones aparte) es capaz de movernos en el tiempo y el espacio como si no le costara ningún esfuerzo. De hecho, el rango es tan amplio que el disco parece mutar drásticamente con cada escucha.

Sin duda alguna uno de los 5 discos que me llevaría a una isla desierta y para mí toda una revelación que con suerte inspirará a nuevas generaciones de músicos como me ha inspirado a mí.

lunes, 12 de abril de 2010

Nº 02 - The Antlers - Hospice

Hospice es precioso. Muy triste, pero precioso. Una historia musical llena de rincones sucios y camas de hospital con la que reconozco que he tenido un flechazo, y la putada es que no siempre te enamoras de quien quieres.


Yo mismo pienso que el disco de los Antlers no es perfecto, pero lo cierto es que la intensidad y las melodías me han transportado a algunos de los más grandes flechazos musicales de mi vida. Siamese Dream, Ok Computer o In The Aeroplane Over The Sea tienen una magia que también veo en Hospice.


Son experiencias sonoras que van más allá de un par de buenas canciones y una portada graciosa, y sobre todo son discos que parecen escritos en un estado de trance hipnótico porque cuando los escuchas todo tu alrededor parece volverse extraño, como si en cualquier momento fuera a aparecer el conejo de Alicia en el país de las maravillas.


Puede que Hospice esté a años luz de las grandes obras de rock de los 90 (puede que no tanto), pero ha sabido recuperar el disco conceptual, la angustia vital y el drama cuando más se les echaba de menos. Pero sobre todo ha abierto el camino para una banda que probablemente tendrá bastante que decir durante los próximos años.