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Recuerdo a la perfección la primera vez que escuché O de Damien Rice. Me llegó un paquete de mi ex-novia que por aquel entonces vivía en inglaterra. Al abrirlo simplemente encontré este digipack de cartón con un dibujo un poco tonto en la portada, y pensé que lo había hecho ella misma, más que nada porque el dibujo era muy de su estilo.
Me extrañó que se hubiera tomado tantas molestias (¡incluso lo había encelofanado!). Tuve que abrirlo para descubrir que era un disco de verdad de alguien que no conocía ni de oidas.
Con curiosidad me metí en el salón de mi casa, cerré las puertas, encendí la cadena y le dí a play.
Sería dificil reproducir la sensación que me provocó el disco, pero sé que cambió muchas cosas en mí. Cosas sobre lo que yo creía que me gustaba y lo que no. Cosas sobre mis propias composiciones. Cosas sobre mi forma de tocar la guitarra y cantar. Cosas sobre la industria dicográfica y sus contradicciones. Tuve una hora entera para pensar en todo eso y más. Ni siquiera estaba haciendo nada en ese salón, sólo tumbado con una revista cerrada en la mano.
Aquello sonaba de verdad a un tío con una guitarra acústica dándolo todo en el salón de mi casa. Sonaba a Radiohead pero sin envoltorios arty, sonaba a Cobain dando rienda suelta a su vena unplugged, sonaba a Cohen y sus preciosos arreglos de cuerda, respiraba alma como Jeff Buckley,era sencillo y treméndamente conmovedor... pero sobre todo me ponía los pelos de punta con cada canción.
El colofón de todo esto fue que a pocos minutos de que acabara la última canción llamaron a la puerta. Era ella,... había venido unos días de Inglaterra y se pasaba a saludar... una de esas coincidencias de la vida que son difíciles de explicar. Una coincidencia tan impresionante que la solté un sentido abrazo (mientras ella ponía cara de "no sé qué pasa") y por poco me pongo a llorar. Damien me había puesto los sentimientos a flor de piel de una forma que no había experimentado muchas otras veces.
Luego empezaron los problemas. Las canciones de Rice empezaron a sonar en cada serie, película o anuncio de televisión, casi siempre consiguiendo el efecto "pastelón". Hubo una época en la que con un buen surtido de canales y un mando a distancia podías escuchar gran parte de las canciones del disco (y tengo un par de anécdotas reales sobre eso).
Fue horrible ver como algo tan mágico se transformaba en la música menos apetecible del mundo. Llegue a aburrirme profundamente y odiar a Damien Rice y a todos los que le escuchaban. Pero el tiempo ha pasado ya, y aunque sé que nunca más volveré a disfrutarlo como al principio, antes de ayer me puse el disco, me tumbé en la cama y por un momento pensé que hacía como 4 años que el disco no me parecía exajeradamente brillante.
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