Los festivales son ese lugar de ensueño donde todo puede pasar. Donde la realidad se queda a un lado para que des un salto al otro lado del espejo durante unos días. Creo que es el lugar donde más feliz puedo ser. Estando rodeado de música y de gente que adora la música como yo, me siento como en casa (incluso durmiendo en el duro suelo de una tienda de campaña achicarrado por el calor).Este año se volvió a repartir magia en cada uno de los escenarios del FIB. Un ambiente impecable, un cartel increible (a pesar de lo que la gente pensaba) y por supuesto un montón de amigos maravillosos que me acompañaron. Viejos y nuevos conocidos. Gente que no conocía en persona pero que me hizo ilusión poner por fin cara.
Una fiesta maravillosa, no se me ocurre nada mejor.
De hecho fue un sitio tan apartado de la realidad que pudimos ver a un fantasma del pasado... my bloody valantine tocaron durante una hora para todos nosotros con una intensidad que incluso a alguno se le revolvió el estómago. Demostraron que no todas las reuniones después de años de inactividad son absurdas. Demostraron porque son uno de los grupos más influyentes de los últimos 20 años y nos transportaron un nivel por encima de lo que ya de por sí marcaba el festival. Un viaje para el que no todos necesitamos drogarnos hasta el culo. Bastaba con el volumen exagerado y ese sonido borroso que poco a poco te adormece... my bloody valentine... que grandes!
Pero no tanto como todos los que estuvisteis allí conmigo... una vez más, gracias por aguantarme en mi estúpido extasis musical.
http://www.mediafire.com/?mjhwdbvkxwz
