sábado, 1 de mayo de 2010

Lighting Bolt - Dracula Mountain



La auto-destrucción. El sacrificio físico extremo e innecesario. Freud lo llamaba pulsión de muerte. Lo hacemos cada día al encendernos un cigarrillo aun sabiendo que no es bueno para nuestros pulmones. Cuando nos bebemos 5 copas más de las que debiéramos. Cuando nos entregamos a un concierto de ruido absoluto aun a riesgo de perder los oídos. Excitamos a nuestro organismo a través del sonido.

Puede que cuando seamos mayores engañemos a nuestros hijos diciendo que no sabíamos que el ruido era tan malo igual que me engaña mi madre diciendo que en su época no se sabía que fumar era malo para la salud.

Será la mentira perfecta que nos de derecho a gozar de emociones fuertes. A escuchar sonidos inhumanos mientras nos dejen nuestros pobres tímpanos.

Mi novia dice que no entiende que me pase el día quejándome de los vecinos si luego escucho esta música.

Y lo peor es que tiene razón, pero no sé cómo explicarle que simplemente me gusta... ah sí... la pulsión de muerte! Gracias Freud por dar razón a tanta estupidez.

3 comentarios:

Norah dijo...

No te jodo pero yo vivo diciendo "autodestrucción". Me dio gracia leer esto. JAJAJA
Un saludo!

Pablo dijo...

A mi me parece mucho peor la gente que se mete acorde mayor tras acorde mayor en los 40... jajajaja.

Pint dijo...

la masa no comprende como penetra el sonido hasta lo mas profundo del ser, estremeciendo el sistema nervioso y nublando la razon. Como nos gusta...